Respuestas a la llamada a jóvenes lectores

A continuación se ofrecen dos respuestas a los artículos publicados por Gaétan Charland, presidente de Grupos de Estudio de la asociación en el Tidings de noviembre de 2016 en relación con el tema de los lectores jóvenes en los grupos de estudio. Gaétan escribió:

“Tras regresar de la conferencia de Budapest, uno de nuestros miembros contactó conmigo para preguntarme por los diferentes modelos de grupo de estudio que conozco, porque lo que esta lectora decía en su mensaje es que las nuevas generaciones están menos inclinadas a unirse a grupos de estudio de la manera en que están estructurados en su mayoría….

“Si eres un lector joven y te gustaría ayudarnos a encontrar respuestas y soluciones a lo que he mencionado aquí, contacta conmigo en esta dirección: [email protected]

(Hagan clic aquí para leer el artículo completo)

Respuesta de Charles Smith (EEUU):

Hola. Me llamo Charles Smith, pero casi todos me llama Chuck. Me he hecho a mí mismo esta pregunta durante los últimos años, desde que comenzó el grupo de estudio de El libro de Urantia del que formo parte.  Es como si a los jóvenes de mi edad (tengo 34 años) simplemente ya no les importara nada de lo espiritual.

Voy a una iglesia metodista y allí también existe el mismo problema. Hay muy poca gente joven en la iglesia. Niños, sí. Gente joven, digamos de 20 a 40, no. De hecho, solo sé de una persona más en la iglesia que tenga una edad parecida a la mía. Existe el mismo problema en cualquier otra iglesia de por aquí.

Que el problema se agrave es otra cosa. ¿Es superficial el interés? En el caso de la otra persona que mencioné, la respuesta es sí. Ella no quiere saber más de la fe cristiana metodista que lo que predica el predicador o lo que se enseña en la escuela dominical. No tiene interés en leer o estudiar la Biblia por ella misma. Tomándola como ejemplo, si encontramos gente joven que se una a nosotros en los grupos de estudio de Urantia, ¿estarán interesados únicamente en lo que aprenden en el grupo de estudio? ¿O estarán dispuestos a leer realmente El libro de Urantia, el documento fuente de nuestra fe, y a estudiarlo realmente? Personalmente no tengo esperanzas de encontrar a gente joven interesada en un proyecto así. En primer lugar, El libro de Urantia tiene 2.100 páginas, no es una lectura breve y sencilla a la que estén acostumbradas las nuevas generaciones. Se necesita paciencia e insistencia para leer El libro de Urantia en su totalidad, por no hablar de estudiar el texto como debería estudiarse. Añadamos a la ecuación el aguante intelectual ante un problema muy difícil. He descubierto que se necesita a menudo tener un buen diccionario a mano cuando se lee El libro de Urantia. En cualquier caso, estas son mis observaciones e inquietudes. Espero haber ayudado.

Saludos,
Chuck.

Respuesta de Indira Rodríguez (Venezuela):

¡Saludos! Me llamo Indira Rodríguez. Tengo 23 años y soy de Venezuela. Hace tres años que estudio El libro de Urantia. Leí con gran interés el artículo del Tidings de noviembre, en el que escribiste un artículo sobre lectores jóvenes.

Además de leer durante tres años, participo en un proyecto de recaudación de fondos para actividades relacionadas con El libro de Urantia y actualmente llevo a cabo proyectos en mi país y en mi ciudad para animar a crear grupos de estudio y para formar una Asociación Urantia en Venezuela.

Solo conozco en Venezuela a un hombre joven, aparte de mí, que estudie el libro; tiene 19 años. Pero en América Latina conozco a más. No puedo hablar por todos los jóvenes que conozco, pero puedo hablar sobre lo que han comentado ellos y sobre mis puntos de vista.

En octubre, tuve el honor de participar en la Conferencia Latinoamericana de Bogotá (Colombia). De todos los participantes, solo 3 eran jóvenes, y de ellos yo era la más joven. Eso me dio mucho que pensar. Varias personas en aquella conferencia me animaron a comenzar a trabajar para atraer a jóvenes a El libro de Urantia, algo que ya había pensado hacer desde que comencé a leerlo. Pero me pregunto también qué hay de los jóvenes que no están interesados en la revelación.

Cada país tiene sus propias costumbres y tradiciones, lo que incluye también a la gente joven. Un factor común que me gustaría destacar es que hay muchos jóvenes en todo el mundo que están interesados en lo espiritual; el despertar de la consciencia y el desapego al sistema en el que estamos inmersos. Comencé ese camino cuando tenía 16 años.

En Venezuela no hay muchos grupos de estudio; en Caracas, la capital, donde vivo, no hay grupos de estudio. Durante unos meses me he ido reuniendo con algunos estudiantes del libro que están trabajando en los proyectos mencionados anteriormente. He investigado sobre cómo se manejan los grupos de estudio, he hablado con personas que pertenecen a grupos de estudio e incluso he participado en algunos virtuales. La conclusión a la que he llegado es que hay muchos jóvenes que no están preparados para abrirse a la información contenida en la quinta revelación de época. Muchos jóvenes están pasando por un desapego a las religiones institucionalizadas, y desafortunadamente debido a eso muchos deciden abandonar también su fe.

De los jóvenes que conozco que son lectores del libro, la mayoría no participan en grupos de estudio. Cada uno tiene sus propios motivos personales, pero la regla general es que han percibido menosprecio o rechazo en mayor o menor grado. Por mi parte, pienso que los jóvenes tienen normalmente una dinámica distinta a la de los adultos, son una generación diferente. Una vez alguien me dijo que «entre los jóvenes se entienden», y creo que en parte es verdad. No sé si estoy equivocada, pero pienso que podría ser una buena estrategia que se anime a los estudiantes jóvenes de El libro de Urantia a que busquen maneras de animar a otros jóvenes tanto a leer como a asistir a reuniones de grupos de estudio. Se pueden crear grupos de jóvenes, en los que se sientan cómodos y con confianza para expresar ideas y preguntas.

Espero que mi opinión pueda aportar algo a la expansión de la quinta revelación en el mundo. No hace falta decir que estoy aquí para ayudar.

Con mucho amor desde el Caribe.
Indira