Sembrar El libro de Urantia

David Linthicum

David Linthicum

Estoy seguro de que todos recordamos nuestra primera experiencia de intentar compartir el libro con la familia y los amigos. Si su experiencia fue parecida a la mía, quizá se quedaron con una sensación de profunda decepción e incluso sorpresa de que no todos sintieran tanto entusiasmo por el libro como ustedes. ¿Por qué no veían la luz y abrazaban este maravilloso libro? ¿Por qué soy incapaz de convencer a la gente de que este es el mejor libro que se haya escrito jamás?

El Mandato de Publicación nos informa de que la Revelación va dirigida a una generación futura en la que el corazón y la mente de la humanidad estén listos para el libro y su maravilloso mensaje; que se nos dio el libro antes de esa edad para preparar a instructores y líderes.

Cuando me eligieron presidente del Comité de Diseminación de la Asociación Urantia Internacional el año pasado, una de las primeras cosas que hice fue revisar nuestros Estatutos y Reglamentos para orientarme sobre el papel de este comité. Básicamente, la función del comité es “…coordinar los esfuerzos internacionales de la AUI para diseminar las enseñanzas de El libro de Urantia y proporcionar información sobre El libro de Urantia y sobre la AUI a las personas que no los conozcan.”

Con el Mandato de Publicación en mente, y con los documentos de gobierno de la asociación como guía, me parece que una manera de preparar la edad que viene es hacer que el libro esté disponible para el mayor número de personas, asegurar que el libro se distribuye en todos los continentes del planeta. La siguiente pregunta fue: «de acuerdo, ¿cómo lo hacemos?».

Lo que aprendí fue que había varios proyectos de siembra en marcha por todo el mundo. La asociación estaba tomando con gran éxito la iniciativa de distribuir el libro en Ucrania, Filipinas y África. Las semillas que se plantaron en Corea del Sur, Sudamérica y Europa hacía unos pocos años habían germinado y crecido y había nuevas asociaciones y grupos de estudio como sus frutos. Han surgido nuevos instructores y líderes que están dando energía a nuestra incipiente organización. El crecimiento en México, Colombia y Brasil es asombroso.

¡Eran unas noticias estupendas! Decidí que mi trabajo era explorar los componentes de esos esfuerzos y ver la mejor manera de replicarlos y de extender el proceso a otros países. Lo que encontré fue que la asociación y la Fundación Urantia han estado trabajando de manera coherente y en armonía para sembrar El libro de Urantia por todo el mundo. En muchos casos, descubrí que los mejores resultados llegaban cuando se trabajaba con gente muy entregada que sentían el impulso de llevar el libro a su país natal.

Por ejemplo, el caballero que dirigió el esfuerzo en Filipinas, Eugene Asidao, había contactado con la Fundación Urantia para transmitir su deseo de diseminar el libro a las islas que componen Filipinas. La Fundación y la asociación trabajaron en armonía para proporcionar los libros y, en su favor, Eugene pagó el viaje, la comida, el alojamiento y otros gastos de su bolsillo. Eugene, junto con tres de cuatro amigos, pasó seis meses en Filipinas distribuyendo libros a seminarios, universidades, bibliotecas públicas, a un instituto de tecnología, a un instituto científico, a grupos Nueva Era, esotéricos y teosóficos, así como a varios individuos y grupos de estudio que surgieron de sus esfuerzos. En el transcurso de sus viajes, Eugene y su equipo pudieron crear tres grupos de estudio. El grupo de estudio de Baguio City tenía 23 personas en la primera reunión. Filipinas es terreno fértil para la Revelación; Eugene y sus amigos han estado plantando muchas semillas.

En Ucrania, la asociación ha estado trabajando con Anton Miroshnichenko, presidente de la Asociación Nacional de Ucrania. Anton ya había completado la distribución del primer palé  (270 libros en ruso) que llegó a Ucrania cuando me incorporé a la junta y solicitó un segundo palé. Anton ha conseguido encontrar un distribuidor editorial que ha aceptado colocar El libro de Urantia en varias librerías de todo el país. Es un hecho afortunado, pues facilita la amplia distribución del libro por todo el país. Anton también hace el trabajo de campo de distribuir el libro en bibliotecas, universidades, a personas y a grupos de estudio. Todos estos esfuerzos combinados darán muchos frutos en los próximos años.

Grevet

Grevet Moyo y sus hijas

En África fue Grevet Moyo, presidente de la Asociación Local de Malawi, y su vicepresidente,  Brian Mtambo, quienes gestionaron la diseminación de un palé de 120 libros en su cuidad de 1,2 millones de habitantes. Brian ya se ha graduado de esta vida (4 de febrero de 2016); algunos de ustedes quizá lo recuerden del Simposio de Grupos de Estudio de la asociación, al cual asistió. Sin fondos pero con mucho corazón, Grevet y Brian se pusieron a diseminar los libros por todo el país; a pie, caminando hacia pueblos situados a 21 kilómetros mientras cargaban pesadas cajas de libros. Dejaron libros en universidades, hospitales, bibliotecas, en el servicio forestal, en dos prisiones, y pudieron conseguir libros para su asociación local y para miembros de grupos de estudio que los necesitaban. Varias personas que Grevet y Brian conocieron se unieron a uno de los 12 grupos de estudio que organizaron y han añadido nuevos miembros a la Asociación Local de Malawi, que ha crecido de 7 a 115 miembros. Pueden leer sobre los esfuerzos de Grevet y Brian en la última edición del Tidings http://urantia-association.org/publications/tidings-newsletter. Grevet está trabajando para conseguir el estatus de asociación nacional para Malawi. Si bien se echará mucho de menos a Brian, tenemos en Malawi a un líder muy fuerte que está superando muchas dificultades.

*Como inciso, quizá les interese saber que, durante sus viajes, Grevet visitó la Facultad de Medicina de Malawi. Una de las profesoras quedó tan impresionada con Grevet que le ofreció admitirle en la facultad y la oportunidad de conseguir su título de medicina. El precio era justo. Un programa de dos años cuesta 10.500$ pero también podrían ser 10 millones. Grevet y su familia viven en una gran pobreza y dependen de una asignación mensual de arroz para alimentar a su esposa y a sus dos hijas pequeñas. Me quedé tan impresionado con Grevet y su actitud de «yo puedo» que le ofrecí ayudarle con una campaña privada de recaudación de fondos. Se creó una página en GoFundMe y dio como resultado la recaudación de unos 3.500$, suficiente para que Grevet se matriculara de su primer semestre, así como para un pequeño extra para comida y para las necesidades de su familia justo antes de Navidad. La matrícula de Grevet cubre el alojamiento, las clases y las comidas, pero no cubre a su familia. Si les gustaría ayudar a Grevet a que logre su meta de lograr su título de medicina, visiten el sitio GoFundMe en: https://www.youcaring.com/grevet-moyo-458222. Para continuar con su educación, la meta es recaudar 8.000$ más para cubrir sus gastos de matrícula y un pequeño extra para cubrir las necesidades de su familia. Grevet es un líder demostrado de su país y personalmente creo que se merece nuestro apoyo y la oportunidad de tener una vida mejor. *(Vean nota al pie)

Estoy muy impresionado con Eugene, Anton, Grevet, su antiguo colega Brian Mtambo y con todos los que les ayudan con sus esfuerzos desinteresados para difundir el libro en rincones lejanos del mundo. ¿Quién dice que una persona no puede marcar la diferencia en este mundo? Tenemos personas que hacen grandes y pequeñas cosas de manera callada, y cada uno contribuye a los éxitos del otro en su empresa de llevar las enseñanzas a almas hambrientas.

Otra manera de sembrar El libro de Urantia es participar en las ferias de libros. Mi primera experiencia en un stand fue en Salt Lake City (Utah) el verano pasado en el Parlamento de las Religiones del Mundo. Fue una experiencia que me abrió los ojos, pues nunca había hablado con tanta gente del libro en el intervalo de unos pocos días. Daba un poco de miedo, a decir verdad. Me atasqué con la primera pareja de personas que visitaron el stand hasta que encontré mi zona de comodidad. Me di cuenta de que algunos de los voluntarios del stand respondían a las preguntas diciendo: «el libro dice…»

Ese enfoque no funcionaba para mí, así que decidí que simplemente les hablaría de mi experiencia (ella respondería las preguntas), de cómo llegué a leerlo y cómo cambió mi vida. Al llegar a este enfoque, recordé una sugerencia que dio Chris Wood en una conferencia, básicamente que era importante no sonar raro. Su sugerencia era hablar del libro sin usar terminología de El libro de Urantia o información que es única de la Revelación, algo que la mayoría de las personas no conoce y que solo podrían encontrar confusa. Descubrí que contar mi historia y explicar por qué leo el libro fue mi manera de conectar de persona a persona. Las preguntas que yo tenía sobre Dios, Jesús, la religión, el cosmos, etc., son las mismas preguntas que otros podrían tener también.

El stand del Parlamento fue un gran éxito; no quedaron libros al final. Ojalá las semillas que plantamos entonces den fruto en el futuro. Si la historia nos sirve de referencia, seguro que los darán. A nivel personal, mejoré con la experiencia. Hubo oportunidades de crecimiento y desarrollo que no había previsto. Las asociaciones nacionales y locales deberían animar a sus miembros a participar en ferias de libros.

Aparte de los beneficios obvios de llevar el libro al público, es también una oportunidad excelente para que nuestros miembros se impliquen en una empresa que fomenta el trabajo en equipo y la cooperación. La gente quiere implicarse y buscan maneras de dar servicio. La asociación ayudará a los que deseen montar un stand donando el 50% de los gastos, y la Fundación Urantia a menudo ayuda proporcionando libros. No duden en contactarme si están interesados en montar un stand en una feria de libros, exposición, etc.

Hay otras cosas que podemos hacer a título individual. Las librerías solo almacenan libros que se venden y las bibliotecas solo los mantienen en las estanterías si los piden regularmente. Si necesitan un libro, consideren utilizar una librería tradicional; mucha gente todavía prefiere ir a una librería y recorrer las estanterías. Si no tienen El libro de Urantia en existencia, pídanles que encarguen un par; si está en la estantería, compren uno para su grupo de estudio o para un amigo. Vayan a la biblioteca y pidan el libro si lo tienen. Tenemos un programa de colocación en librerías si no lo tiene. Es algo que las asociaciones locales y los grupos de estudio pueden realizar en su zona.

Me interesaría saber de cualquier idea que puedan tener sobre maneras de divulgar las enseñanzas del libro. No hay una única manera correcta de hacerlo y estoy abierto a escucharles acerca de la mejor manera de lograr nuestras metas, todos juntos.

David Linthicum
Presidente del comité de Diseminación
Asociación Urantia Internacional

[email protected] 

*Nota al pie:  La Asociación Urantia Internacional apoya el esfuerzo de las personas y grupos de servir, anunciar y debatir sobre proyectos dignos de servicio en nuestras publicaciones, nuestra web, nuestras redes sociales y listas de correo, pero la asociación no se adscribe o aprueba necesariamente esos proyectos de servicio u opiniones que no han recibido la plena diligencia debida y la aprobación oficial de la asociación para aportar dinero o patrocinio. Todas las opiniones expresadas aquí son personales del autor y no representan a los líderes de la asociación o a sus miembros respecto a sus políticas.